Elecciones. Alberto Fernández y Carlos Heller convocaron a las Pymes a “poner de pie a la Argentina otra vez”

“Acá están los que resistieron una política de destrucción de la economía y aquí están los que van a poner de pie a la Argentina otra vez. Y yo, créanme, estoy absolutamente seguro de que va a ser así”, sostuvo Alberto Fernández, precandidato a Presidente del Frente de Todos, ante más de 2.000 empresarios pyme de las más diversas actividades, reunidos anoche en Parque Norte por iniciativa de Carlos Heller, Presidente del Partido Solidario.

“Lamentablemente vamos a llegar en un momento difícil, con una economía muy desquiciada, pero lo que estoy seguro es que el 27 de octubre vamos a dar vuelta esta página negra que se empezó a escribir el 10 de diciembre del año 2015”, continuó diciendo Fernández desde el escenario armado en uno de los salones de Parque Norte.

“Casi cuatro años después de Macri (en el gobierno) los resultados son muy penosos. La industria perdió, solamente trabajo formal, más de 130.000 puestos. Hoy trabaja la industria con menos del 60 por ciento de la capacidad instalada. El consumo cae día a día, llevamos 38 meses de recesión. ¿Qué podíamos esperar? Y además Macri nos quiere convencer de que el problema que tenemos son los costos laborales o la ineficiencia de las pymes. Eso no es verdad, la verdad, lo que el Estado debe ser, es ser socio del pequeño y mediano empresario, que es el que verdaderamente invierte y no especula. El pequeño y mediano empresario es el que da el 70 por ciento del trabajo en Argentina. Y lo que debemos hacer como Estado no es descalificarlos y generarles una competencia perversa por vía de la importación, es extenderle las manos y abrir las oportunidades para que puedan invertir, crecer y producir más y dar más trabajo, y si además podemos exportar, eso es lo que tenemos que hacer”, añadió el dirigente.

“Tenemos que hacer que los argentinos recuperen su salario para que vuelvan a consumir y vuelvan a tener una vida digna, y cuando vuelvan a consumir ustedes van a producir para darle a ellos, a los argentinos, lo que los argentinos reclaman. Y lo que tenemos que hacer es tener bancas públicas para que apoyen al pequeño y mediano empresario. No para que lo sometan, para que lo castiguen con intereses usurarios cuando necesitan descontar un cheque o un documento. Eso es lo que necesitamos, y se puede hacer, claro que se puede hacer, si ya lo hicimos, ¿cómo no lo vamos a poder hacer otra vez?”, planteó Fernández.

“Les pido a ustedes que cuando vuelvan mañana a sus empresas hablen con los trabajadores y les digan: «muchachos, amigas, todos y todas vamos a dar vuelta juntos esta página negra y vamos a empezar a escribir otra página de gloria de la Argentina. Es la página donde todos empezaremos a estar mejor, no algunos especuladores. Todos los que invierten, los que trabajan, los que educan, los que aprenden, los viejos y los jóvenes; todos tenemos la posibilidad de estar mejor y vamos a trabajar para hacerlo. Y yo lo voy a hacer con todos ustedes, estoy seguro”, finalizó diciendo el precandidato del Frente de Todos.

Antes de presentar a Fernández y en su rol de anfitrión, Heller dio la bienvenida a los más de 2.000 empresarios reunidos: “Tenemos convicciones muy claras, todos ustedes las conocen, somos defensores en la práctica y en el discurso del mercado interno, porque el mercado interno, que es en definitiva la gente, la ciudadanía, las personas, las pequeñas empresas, los profesionales, es lo que determina cómo funciona un país”.

“Si uno mira las estadísticas, y las estadísticas incluso oficiales, hay en la Argentina alrededor de 610 mil empresas registradas, de esas 610 mil empresas registradas, el 99 por ciento ocupan menos de 200 personas. Podríamos pensar que el 99 por ciento de esas empresas registradas entran dentro de la categoría que nosotros llamamos pymes. Cuando miramos cuánto empleo dan, también vemos que alrededor del 70 por ciento del empleo que se genera en la Argentina es generado por este sector. Entonces cualquier política que se lleve adelante tiene como un factor determinante el rol y el destino que se le asigna al sector de la pequeña y la mediana empresa. Porque es un sector naturalmente mano de obra demandante, mano de obra intensiva, y por lo tanto es uno de los grandes generadores de trabajo”, caracterizó el referente nacional del movimiento cooperativo.

En el marco de la actividad, Heller le entregó a Fernández una propuesta del sector cooperativo titulada: “Aportes para un plan nacional de desarrollo”. “Creo que el sector cooperativo, el sector de la economía social, tiene un rol para jugar y quiere jugar ese rol. Junto con las pequeñas y medianas empresas, junto con los trabajadores, junto con los profesionales y los demás sectores, tenemos que construir esa fuerza que nos permita primero ganar en las urnas y luego gobernar con un fuerte respaldo popular, a partir de recrear la esperanza, el entusiasmo, el enamoramiento, porque efectivamente hay otro país posible”, sostuvo el presidente del PSol mientras le daba la carpeta al precandidato.

Respecto del manejo de la deuda con el FMI, Heller planteó que si el gobierno nacional no hubiera recurrido al FMI “la Argentina estaría igual que en el 2001, en una situación de default”. “Lo único que ha hecho (el gobierno) es prolongar esa situación tomando una deuda que tal como está tomada es impagable. Hay toda una discusión acerca de qué va a pasar en el próximo gobierno, y que todo el que venga va a estar en la misma situación, yo me animo a decir, Alberto lo dirá mejor que yo, yo creo que no es así, yo creo que la Argentina es un país que está en condiciones de ponerse de pie, que es un país que está en condiciones de decir «negociamos desde otro punto de vista, nosotros no queremos default, pero no queremos más condicionamientos, queremos volver a ser un país soberano, queremos que dirija este país la gente que los ciudadanos y las ciudadanas votamos para que lo dirijan, queremos que se lleven adelante las políticas que el pueblo argentino ha decidido que quiere llevar adelante». Eso es recontra posible, no solo posible, lo único que hace falta es que tengamos el coraje necesario, lo único que hace falta es que el 27 de octubre en las urnas demos una respuesta categórica, que será la que le permitirá a los compañeros que tengan la responsabilidad de conducir los destinos de la Patria, tener la fortaleza para sentarse y desde una posición digna, de firmeza, inteligente, negociar condiciones que nos permitan elegir nuestro propio destino, elegir nuestro propio camino”.

“Alberto Fernández va a ser un Presidente con todos los atributos que tiene que tener un Presidente y va a tener a su lado una Vicepresidenta con una larga experiencia de gestión, con un enorme prestigio y un enorme respaldo popular, que le va a ayudar a darle contenido y profundidad a ese proyecto. Estamos en un gran momento y lo tenemos que celebrar. Creo que estamos en los albores de una etapa de recuperación. Necesitamos que los argentinos y las argentinas se vuelvan a entusiasmar,  vuelvan a creer, se vuelvan a enamorar. Tenemos que terminar con este pesimismo que nos agobia, tenemos que sentir que el viento empezó a soplar para el otro lado. Vamos a transitar el camino de reconstrucción que el país reclama, necesita y puede recorrer”, concluyó el referente nacional del Partido Solidario.

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Franco Colapinto y el espejo de Juan Manuel Fangio: pasado glorioso y futuro en construcción del automovilismo argentino

La reciente exhibición de Franco Colapinto en las calles de Buenos Aires no fue solo un espectáculo para fanáticos: también reavivó una comparación inevitable con Juan Manuel Fangio, el máximo ícono del automovilismo nacional y uno de los más grandes de la historia de la Fórmula 1.

A sus 22 años, Colapinto representa una nueva generación que vuelve a ilusionar a la Argentina con tener protagonismo en la elite del automovilismo mundial. Su presencia al volante de un monoplaza en plena ciudad, rodeado de miles de personas, evocó inevitablemente aquellas épocas en las que Fangio dominaba la Fórmula 1 con una autoridad que aún hoy resulta difícil de igualar.

La comparación, sin embargo, exige contexto. Fangio construyó su leyenda en una Fórmula 1 muy distinta, en los años 50, cuando la categoría daba sus primeros pasos y el riesgo era parte constitutiva del oficio. Con cinco títulos mundiales —una marca que se mantuvo como récord durante décadas—, el balcarceño no solo ganó campeonatos: definió un estándar de excelencia basado en inteligencia, técnica y templanza.

Colapinto, en cambio, todavía está escribiendo su historia. Su recorrido por categorías formativas en Europa y su inserción en la órbita de equipos de Fórmula 1 lo posicionan como una de las mayores promesas argentinas de las últimas décadas. Pero el salto definitivo —ese que lo lleve a competir de manera estable en la máxima categoría— sigue siendo el gran desafío.

Más allá de los resultados, hay un punto de contacto clave entre ambos: la capacidad de generar identificación. Fangio lo hizo en un país que encontraba en el automovilismo una épica moderna; Colapinto lo logra en una era dominada por las redes sociales y el espectáculo global, donde cada aparición tiene impacto inmediato.

La exhibición en Buenos Aires también funcionó como un puente simbólico. La presencia de una réplica de la histórica “Flecha de Plata”, asociada a las hazañas de Fangio, no fue casual: buscó conectar el legado de una era dorada con la expectativa de un futuro posible. Pero si Fangio representa la certeza de la gloria, Colapinto encarna la incógnita. Y en esa diferencia radica, quizás, el mayor atractivo de la comparación. Mientras uno ya es historia consagrada, el otro es una promesa en desarrollo que necesita tiempo, resultados y contexto para acercarse —aunque sea parcialmente— a ese legado.

Argentina, mientras tanto, vuelve a mirar la Fórmula 1 con atención. Y aunque el peso del apellido Fangio siga siendo inalcanzable, la irrupción de Colapinto abre una puerta que parecía cerrada: la de volver a tener un protagonista propio en la máxima categoría del automovilismo mundial.

Reclamo de intendentes por más fondos para las rutas que causan “muertes por accidentes de tránsito”

Intendentes de 200 ciudades del país se movilizaron este martes a las puertas del Ministerio de Economía para entregar un petitorio en el que denunciaron el desastre en la rutas que ya causan decenas de muertes, con el agravante que Toto Caputo se queda con los fondos del impuesto al combustible que por ley están asignados a mantener y reparar el sistema vial. 

Un monto que en los más de dos años de gobierno de Milei hubiera alcanzado para reparar todas las rutas del país, pero que el ministro se traga para dibuja un superávit a fuerza de violar leyes y abandonar deberes básicos del Estado.

La movida fue impulsada por el ministro de de Obras Públicas bonaerense, Gabriel Katopodis, pero logró sobre este lunes el respaldo de la Federación Argentina de Municipios (FAM) que dirige Fernando Espinoza, y logró la adhesión de intendentes de todo el país.

Un dato relevante fue que participaron intendentes del peronismo, pero también estuvieron alcaldes vecinalistas y una comitiva del Foro de Intendentes radicales.  Solicitamos un nuevo pacto fiscal que evite la asfixia financiera que hoy sufren las provincias y los municipios como consecuencia de las actuales políticas económicas-

Como anticipó el medio LPO, entre los planteos centrales se incluyó retrotraer el precio de la nafta al 1° de marzo y que el Gobierno haga las obras que está obligado por ley a partir de lo que recauda del Impuesto PAIS y el Impuesto a los Combustibles. “El estado de las rutas nacionales es escandaloso y este gobierno se quedó con 6,1 billones de pesos”, denunció Katopodis.

Pero, además de eso, los intendentes apuntaron contra el Gobierno por el derrumbe de la coparticipación que golpea directo en las arcas municipales que, a la vez, ya sufren en muchos casos una reducción de la cobrabilidad de tasas frente a la recesión generalizada.

“Solicitamos un nuevo pacto fiscal que evite la asfixia financiera que hoy sufren las provincias y los municipios como consecuencia de las actuales políticas económicas”, dijo el intendente de La Plata, Julio Alak.

En tanto, el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, sostuvo: “Pedimos retrotraer el precio de los combustibles, retomar obras paralizadas por Nación y frenar el recorte de fondos a provincias y municipios”.

Más tarde, varios intendentes se dirigieron a la sede de la FAM, donde se reunieron con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el riojano Ricardo Quintela.

El Gobierno eliminó los planes sociales: qué cambia y cómo impacta la nueva política

La decisión de terminar con los planes sociales marca un giro en la política asistencial del Gobierno porteño de Jorge Macri. Impulsa un nuevo esquema basado en empleo y control del gasto generando debate sobres los efecto de eliminar los planes sociales y crea un programa de capacitación y empleo.

La medida alcanzará a unas 5 mil personas y prevé una transición de un año. Incluye pagos directos sin intermediarios, formación obligatoria y articulación con el sector privado para facilitar la inserción laboral

La iniciativa alcanza a unas 5 mil personas y contempla una transición de un año hasta el cierre definitivo del esquema actual. En el proceso de revisión se detectaron y eliminaron 1.274 beneficiarios irregulares: el sistema implicaba unos $10 mil millones anuales y 85 convenios que ahora serán dados de baja.

La medida busca dejar atrás 20 años de políticas asistencialistas que no mejoraban la vida cotidiana y no llegaba en todos los casos a quienes realmente lo necesitan, y representa el fin de los intermediarios y del negocio de los “gerentes de la pobreza”.

“Se terminó el negocio de los gerentes de la pobreza. Chau intermediarios. Chau planes manejados por organizaciones. En la Ciudad ahora la ayuda es directa, temporal y con una condición indispensable: capacitarse y trabajar. La única salida es el trabajo”, sostuvo Jorge Macri. 

Uno de los principales cambios de esta nueva medida es la eliminación de intermediarios: los pagos se realizarán de manera directa a los beneficiarios, lo que permitirá mejorar el control y la transparencia. Además, se fijarán criterios claros de permanencia, como requisitos de residencia, situación socioeconómica y nivel de ingresos.

Formación obligatoria: los beneficiarios deberán cumplir con instancias de capacitación laboral y educativa para mantener el apoyo.

Plazo de un año: el programa tendrá una duración máxima de 12 meses y funcionará como un puente hacia el cierre definitivo de la dependencia estatal.

Articulación con el sector privado para brindar prácticas formativas y facilitar la inserción laboral: se suman empresas de servicios, salud, hotelería y mantenimiento como Hilton, Limpiolux, Farmacity y Trasa, además de cámaras empresariales y universidades.

Criterios de elegibilidad claros: se establecen requisitos explícitos de residencia y situación social para garantizar que la ayuda llegue a quienes realmente la necesitan.

Aysa
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