La expectativa crece a pasos agigantados en todo el país. A pocos días de que se concrete un acontecimiento largamente esperado —el regreso de un Sumo Pontífice a la Argentina después de casi 40 años—, el Gobierno nacional, las jurisdicciones provinciales y la Iglesia ultiman los detalles logísticos y pastorales para recibir al papa León XIV.
El viaje apostólico, que forma parte de una gira por Sudamérica que también incluirá a Uruguay y Perú, comenzará oficialmente el próximo domingo 8 de noviembre, fecha en la que el Santo Padre aterrizará en el Aeroparque Jorge Newbery procedente de Montevideo.
Una agenda federal e intensa
La estadía del Papa en el país contempla una intensa agenda de cuatro días que combinará encuentros institucionales al más alto nivel, reuniones con sectores sociales y multitudinarias celebraciones litúrgicas en Buenos Aires, Córdoba y la provincia de Buenos Aires.
Entre los momentos más destacados de su visita se prevén:
- Domingo 8 de noviembre: Arribo a Buenos Aires, ceremonia oficial de bienvenida en la Casa Rosada y encuentro bilateral con el presidente de la Nación, Javier Milei.
- Lunes 9 de noviembre: Visita al Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole, un multitudinario encuentro con el mundo del trabajo en la UCA y la histórica misa central en el Monumento de los Españoles, en el barrio porteño de Palermo.
- Martes 10 de noviembre: Desplazamiento hacia la provincia de Córdoba, donde presidirá una masiva celebración eucarística en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) y mantendrá un encuentro con el clero local, para luego regresar a la Capital Federal y encabezar una vigilia dedicada a los jóvenes.
- Miércoles 11 de noviembre: Visita al Complejo Penitenciario Federal de Villa Devoto y cierre de su gira pastoral en la provincia de Buenos Aires con una emotiva misa frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, antes de su partida definitiva hacia Lima desde el Aeropuerto de Ezeiza.
Operativo de seguridad y asuetos organizados
Ante la magnitud de la convocatoria, las autoridades dispusieron un esquema especial de movilidad y seguridad en los puntos neurálgicos donde se concentrarán los fieles. Asimismo, se implementaron cronogramas de asuetos administrativos y educativos diferenciados por región —con alcance nacional para el lunes 9 y esquemas específicos para CABA, Córdoba y Buenos Aires— con el fin de ordenar el flujo vehicular y garantizar la participación ciudadana en los distintos eventos.
Con el lema de fortalecer la fe, llevar un mensaje de paz y renovar la esperanza en un contexto social desafiante, la Argentina se prepara para vivir una página inolvidable de su historia reciente como lo fue la visita de Juan Pablo II en 1987.
Fue el último Papa -y el único durante su pontificado- que llegó a nuestro país, considerado uno de los más católicos del mundo. El próximo año será la ocasión de una nueva visita, la más esperada, la del Papa Francisco. Así lo anunció Su Santidad este 25 de mayo, cuando se lo preguntaron en el encuentro que sostuvo junto a José María del Corral y Enrique Palmeyro y a la comunidad de Scholas Occurrentes, durante la inauguración de la nueva sede del CBC de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que funciona en la comunidad de Scholas del Barrio Mugica.


La llegada de Juan Pablo II en 1987 al país fue la culminación de un viaje que incluyó también a Uruguay y a Chile. En su discurso en la estación aérea, expresó su “profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos”.
Fue una visita bastante extensa con recorridos por las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes y la Ciudad donde llenó el estadio de Velez y la avenida 9 de julio.
En la ciudad de Córdoba, la primera actividad fue recibir en la Catedral a un grupo de 300 enfermos e inválidos. Desde allí, a bordo siempre del Papamóvil, presidió una misa en el Área Material Córdoba, donde el cardenal Raúl Primatesta le dio la bienvenida.
En el país ardían los debates por la sanción de la Ley de Divorcio, y aunque había sobrevolado el tema en la Casa Rosada, en la capital mediterránea fue más explícito cuando dijo que “El Papa ha venido para pediros, en nombre de Dios, un empeño particular: que toméis con sumo interés la realidad del matrimonio y de la familia en este tiempo de prueba y de gracia; porque “el matrimonio no es efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio”. Y advirtió que veía “signos preocupantes de degradación en relación con algunos valores fundamentales del matrimonio y la familia”.








