Los comercios porteños exigen una ley de emergencia

Las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) de la Ciudad de Buenos Aires le solicitaron al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la sanción de una ley de emergencia para enfrentar los efectos de la pandemia del coronavirus. Luego del cierre de 24.000 comercios en todo el país, el sector sigue reclamando las condonaciones impositivas y pretende trasladarlas al sector industrial.

El reclamo fue encabezado por la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (Ahrcc), conformada por 8.000 empresas que incluyen a más de 60.000 personas. “Estamos paralizados, necesitamos imperiosamente la baja de ingresos brutos para el día que tengamos que abrir”, expresó Ariel Amoroso, presidente del organismo.

La ley de emergencia solicitada consiste en la suspensión de ingresos brutos por un año, devolución de saldos acumulados por retenciones (Sircreb), condonación de un año del ABL y eliminación del impuesto a los sellos, entre otros puntos.

Según Amoroso, “La condonación de dos meses se le dio a todos los no esenciales, pero nuestra actividad fue la primera en cerrar y será la última en abrir, necesitamos un mayor plazo”. Esta medida, que consistió en una rebaja de dos meses del ABL (junio y julio), fue impuesta por el gobierno de Larreta a principio de junio, momento en el que el presidente de la Nación, Alberto Fernández, anunciaba el regreso del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) a fase uno.

La reducción del pago de los servicios básicos también había sido solicitada por la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad (FECOBA), tanto para las empresas como para las industrias, aunque desde esta asociación exigían que la condonación dure hasta el final de la pandemia. Según fuentes del gobierno porteño, se invirtieron 600 millones de pesos para asistir a los comercios.

Desde Fecoba ya anunciaron que pedirán la condonación del impuesto a la publicidad de las marquesinas y de las pantentes de los vehículos para uso comercial. Para Fabián Castillo, presidente de la entidad, “en este momento nada es suficiente, todo queda corto porque no sabés lo que va a pasar mañana. Venimos de dos años muy duros para las pymes”.

Otra medida importante en favor del sector comercial, aprobada este mes por el Banco Ciudad, es el lanzamiento de créditos con tasas subsidiadas al 12% y un plazo de seis meses para comenzar a pagar. Desde que se puso en práctica la iniciativa, hay 2000 créditos en proceso con, aproximadamente, 350.000 pesos por comercio. El máximo para otorgar es de 500.000 pesos y desde el banco estiman que serán distribuidos 10.000 créditos.

Desde Fecoba informaron a este medio que ahora solicitarán extender los beneficios también a las industrias y ampliar el paquete impositivo: pedirán la condonación del impuesto a la publicidad de las marquesinas y de las pantentes de los vehículos para uso comercial. “En este momento nada es suficiente, todo queda corto porque no sabés lo que va a pasar mañana. También venimos de dos años muy duros para las pymes”, aseguró a este diario Fabián Castillo, presidente de la entidad.

De todos los pedidos formulados en marzo y abril, apenas comenzada la cuarentena, la Ciudad concedió la rebaja en dos meses del ABL para los comercios no esenciales y créditos del Banco Ciudad a tasa subsidiada, con un tope de 500 mil pesos. Ambas medidas fueron implementadas a cuatro meses de comenzado el aislamiento, cuando se regresó a la fase 1 y volvieron a cerrarse los comercios.

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Franco Colapinto y el espejo de Juan Manuel Fangio: pasado glorioso y futuro en construcción del automovilismo argentino

La reciente exhibición de Franco Colapinto en las calles de Buenos Aires no fue solo un espectáculo para fanáticos: también reavivó una comparación inevitable con Juan Manuel Fangio, el máximo ícono del automovilismo nacional y uno de los más grandes de la historia de la Fórmula 1.

A sus 22 años, Colapinto representa una nueva generación que vuelve a ilusionar a la Argentina con tener protagonismo en la elite del automovilismo mundial. Su presencia al volante de un monoplaza en plena ciudad, rodeado de miles de personas, evocó inevitablemente aquellas épocas en las que Fangio dominaba la Fórmula 1 con una autoridad que aún hoy resulta difícil de igualar.

La comparación, sin embargo, exige contexto. Fangio construyó su leyenda en una Fórmula 1 muy distinta, en los años 50, cuando la categoría daba sus primeros pasos y el riesgo era parte constitutiva del oficio. Con cinco títulos mundiales —una marca que se mantuvo como récord durante décadas—, el balcarceño no solo ganó campeonatos: definió un estándar de excelencia basado en inteligencia, técnica y templanza.

Colapinto, en cambio, todavía está escribiendo su historia. Su recorrido por categorías formativas en Europa y su inserción en la órbita de equipos de Fórmula 1 lo posicionan como una de las mayores promesas argentinas de las últimas décadas. Pero el salto definitivo —ese que lo lleve a competir de manera estable en la máxima categoría— sigue siendo el gran desafío.

Más allá de los resultados, hay un punto de contacto clave entre ambos: la capacidad de generar identificación. Fangio lo hizo en un país que encontraba en el automovilismo una épica moderna; Colapinto lo logra en una era dominada por las redes sociales y el espectáculo global, donde cada aparición tiene impacto inmediato.

La exhibición en Buenos Aires también funcionó como un puente simbólico. La presencia de una réplica de la histórica “Flecha de Plata”, asociada a las hazañas de Fangio, no fue casual: buscó conectar el legado de una era dorada con la expectativa de un futuro posible. Pero si Fangio representa la certeza de la gloria, Colapinto encarna la incógnita. Y en esa diferencia radica, quizás, el mayor atractivo de la comparación. Mientras uno ya es historia consagrada, el otro es una promesa en desarrollo que necesita tiempo, resultados y contexto para acercarse —aunque sea parcialmente— a ese legado.

Argentina, mientras tanto, vuelve a mirar la Fórmula 1 con atención. Y aunque el peso del apellido Fangio siga siendo inalcanzable, la irrupción de Colapinto abre una puerta que parecía cerrada: la de volver a tener un protagonista propio en la máxima categoría del automovilismo mundial.

Reclamo de intendentes por más fondos para las rutas que causan “muertes por accidentes de tránsito”

Intendentes de 200 ciudades del país se movilizaron este martes a las puertas del Ministerio de Economía para entregar un petitorio en el que denunciaron el desastre en la rutas que ya causan decenas de muertes, con el agravante que Toto Caputo se queda con los fondos del impuesto al combustible que por ley están asignados a mantener y reparar el sistema vial. 

Un monto que en los más de dos años de gobierno de Milei hubiera alcanzado para reparar todas las rutas del país, pero que el ministro se traga para dibuja un superávit a fuerza de violar leyes y abandonar deberes básicos del Estado.

La movida fue impulsada por el ministro de de Obras Públicas bonaerense, Gabriel Katopodis, pero logró sobre este lunes el respaldo de la Federación Argentina de Municipios (FAM) que dirige Fernando Espinoza, y logró la adhesión de intendentes de todo el país.

Un dato relevante fue que participaron intendentes del peronismo, pero también estuvieron alcaldes vecinalistas y una comitiva del Foro de Intendentes radicales.  Solicitamos un nuevo pacto fiscal que evite la asfixia financiera que hoy sufren las provincias y los municipios como consecuencia de las actuales políticas económicas-

Como anticipó el medio LPO, entre los planteos centrales se incluyó retrotraer el precio de la nafta al 1° de marzo y que el Gobierno haga las obras que está obligado por ley a partir de lo que recauda del Impuesto PAIS y el Impuesto a los Combustibles. “El estado de las rutas nacionales es escandaloso y este gobierno se quedó con 6,1 billones de pesos”, denunció Katopodis.

Pero, además de eso, los intendentes apuntaron contra el Gobierno por el derrumbe de la coparticipación que golpea directo en las arcas municipales que, a la vez, ya sufren en muchos casos una reducción de la cobrabilidad de tasas frente a la recesión generalizada.

“Solicitamos un nuevo pacto fiscal que evite la asfixia financiera que hoy sufren las provincias y los municipios como consecuencia de las actuales políticas económicas”, dijo el intendente de La Plata, Julio Alak.

En tanto, el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, sostuvo: “Pedimos retrotraer el precio de los combustibles, retomar obras paralizadas por Nación y frenar el recorte de fondos a provincias y municipios”.

Más tarde, varios intendentes se dirigieron a la sede de la FAM, donde se reunieron con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el riojano Ricardo Quintela.

El Gobierno eliminó los planes sociales: qué cambia y cómo impacta la nueva política

La decisión de terminar con los planes sociales marca un giro en la política asistencial del Gobierno porteño de Jorge Macri. Impulsa un nuevo esquema basado en empleo y control del gasto generando debate sobres los efecto de eliminar los planes sociales y crea un programa de capacitación y empleo.

La medida alcanzará a unas 5 mil personas y prevé una transición de un año. Incluye pagos directos sin intermediarios, formación obligatoria y articulación con el sector privado para facilitar la inserción laboral

La iniciativa alcanza a unas 5 mil personas y contempla una transición de un año hasta el cierre definitivo del esquema actual. En el proceso de revisión se detectaron y eliminaron 1.274 beneficiarios irregulares: el sistema implicaba unos $10 mil millones anuales y 85 convenios que ahora serán dados de baja.

La medida busca dejar atrás 20 años de políticas asistencialistas que no mejoraban la vida cotidiana y no llegaba en todos los casos a quienes realmente lo necesitan, y representa el fin de los intermediarios y del negocio de los “gerentes de la pobreza”.

“Se terminó el negocio de los gerentes de la pobreza. Chau intermediarios. Chau planes manejados por organizaciones. En la Ciudad ahora la ayuda es directa, temporal y con una condición indispensable: capacitarse y trabajar. La única salida es el trabajo”, sostuvo Jorge Macri. 

Uno de los principales cambios de esta nueva medida es la eliminación de intermediarios: los pagos se realizarán de manera directa a los beneficiarios, lo que permitirá mejorar el control y la transparencia. Además, se fijarán criterios claros de permanencia, como requisitos de residencia, situación socioeconómica y nivel de ingresos.

Formación obligatoria: los beneficiarios deberán cumplir con instancias de capacitación laboral y educativa para mantener el apoyo.

Plazo de un año: el programa tendrá una duración máxima de 12 meses y funcionará como un puente hacia el cierre definitivo de la dependencia estatal.

Articulación con el sector privado para brindar prácticas formativas y facilitar la inserción laboral: se suman empresas de servicios, salud, hotelería y mantenimiento como Hilton, Limpiolux, Farmacity y Trasa, además de cámaras empresariales y universidades.

Criterios de elegibilidad claros: se establecen requisitos explícitos de residencia y situación social para garantizar que la ayuda llegue a quienes realmente la necesitan.

Aysa
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